Diego Golombek: “Busco acercar la ciencia a la vida cotidiana”

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Pulso, 08 de octubre de 2013.- El académico de Cronobiología de la U. de Quilmes, Argentina, afirma que “la ciencia no debe ser privativa de los investigadores profesionales sino de todo el mundo”.

Más allá de estudiarla e interiorizarse en ella, importa el cómo se enseña a las personas. Así ve la ciencia Diego Golombek, argentino y biólogo de profesión quien, paralelo a su ejercicio como investigador y académico de la Universidad Nacional de Quilmes, dedica parte de su tiempo a la divulgación científica, entre otras de sus tareas.

Cuestión que le valió en 2007 el premio Konex, de Argentina -que reconoce a quienes promueven actividades importantes para la nación-. Luego,  participó en el programa público “Científicos de la Industria Argentina” y en la edición de la exitosa colección “Ciencia que ladra”, que con más de 500 mil ejemplares vendidos, fue la más demandada en su país durante el 2010.

Hoy, pasado el mediodía, Golombek presentará su experiencia en la 1era Conferencia Internacional de Cultura Científica, organizada por la Universidad Andrés Bello.

¿Por qué es importante la ciencia en la vida de las personas?

-La ciencia y la tecnología nos rodean, aún cuando no nos damos cuenta de ello. Pero, sobre todo, la ciencia es una manera particular de mirar el mundo, de hacerse preguntas; una forma racional y desprovista de mitos, milagros o principios de autoridad.

Seguramente sea la mayor herramienta que haya inventado la humanidad, y en este sentido no debe ser privativa de los investigadores profesionales sino de todo el mundo.

En este punto y según tu experiencia ¿cómo divulgas la ciencia hacia la gente común y corriente?

-Suelo diferenciar entre divulgación de la investigación profesional -cosa que hacen de manera excelente los periodistas científicos- y de la ‘ciencia’ como actitud, como curiosidad permanente. Me interesa más esta segunda instancia de divulgación, y en tal caso busco acercar la ciencia a la vida cotidiana, allí donde no te la esperas, una especie de ciencia de contrabando.

A su vez, cuando el rigor científico está asegurado, hay que aprovechar al máximo los recursos del medio: hacer un libro, o un programa de televisión, con todas las posibilidades que eso tiene.

¿Cuál es el interés de la gente al respecto?

-En principio hay una cierta fobia, ya que inmediatamente lo relacionan con la escuela que en su mayoría, no contempla el pensamiento científico sino los hechos de la ciencia en forma no crítica, no histórica, no necesariamente racional. Pero, de a poco se va entendiendo la necesidad de la ciencia para el desarrollo de los países y para nosotros mismos. Hay que romper con esa distancia y acercarlos a la ciencia de quemar hormigas con la lupa, abrir el juguete y ver qué tiene adentro. Buscar la ciencia de la cocina, del baño, del dormitorio, en fin, demostrar lo fascinante que pueden ser.

CHILE Y REGIÓN

¿Qué tanto se informa a nivel regional sobre la ciencia?

-En nuestros países hay un excelente desarrollo en algunas áreas de la ciencia, aunque el alcance del pensamiento científico en la población es limitado. Aún estamos, en la era en que los gobiernos prometen apoyar “a” a la ciencia en lugar de apoyarse “en” ella. Sin embargo, en los últimos años, Argentina lo ha revertido. Por otro lado, la ciencia latinoamericana suele desarrollarse en las dos o tres grandes urbes de cada país, sin un verdadero programa de federalización de la investigación.

¿Qué sabes de la ciencia en Chile?

-En mi área, la neurociencia, Chile tiene un desarrollo excelente, con muchos casos de primer nivel internacional. El proyecto de financiar centros de excelencia -como los Milenios- ha rendido muy buenos frutos en varias disciplinas. Aunque, como en todos los países de la región, el desafío de ampliar el panorama es muy grande. Asimismo, y similar al resto de las naciones vecinas, está y estamos entrando en la era del “emprendedorismo”, olvidando a veces la importancia capital de la ciencia básica para entender al mundo y operar sobre él.

Cómo académico ¿qué opinas sobre las nuevas generaciones de científicos? 

-Que afortunadamente y como debe ser, están destinados a pasarnos por encima. Cuentan de una cabeza mucho más aplicada que la de mi generación y con mayor conciencia de comunicar, de contar lo que hacemos.

¿Cuáles son tus expectativas en torno a la ciencia? ¿hacia dónde se dirige? 

-Por suerte, hacia ningún lado. Más allá de que la política científica se ocupa de ordenar un poco el presente y planificar el futuro, y que en este momento estamos en un auge de la innovación tecnológica, la ciencia no tiene dirección; una buena pregunta científica es aquella que no se cierra con una respuesta sino que abre una multitud de puertas y de nuevas preguntas.

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